
El informe dice lo que el gobierno hizo. La glosa permite preguntar si funcionó.
Después del informe de la gobernadora Delfina Gómez, integrantes de su gabinete acudirán al Congreso del Estado de México, no deberían hacerlo para repetir cifras o enumerar programas. Van a rendir cuentas.
La investigadora Adina Maricut-Akbik ha estudiado las preguntas parlamentarias como una herramienta de fiscalización y plantea algo fundamental, la rendición de cuentas no puede evaluarse solamente por lo que pregunta el Legislativo, sino también por la capacidad y disposición del Ejecutivo para responder.
Dicho de manera sencilla: no hay verdadera rendición de cuentas si hay preguntas, pero no respuestas.
Por eso los diputados tenemos la obligación de preguntar y los funcionarios públicos la obligación política de escuchar y responder.
Preguntar cuánto se gastó, pero también qué resultados produjo ese dinero, saber cuántas acciones realizó una secretaría, pero sobre todo si mejoraron la vida de las personas. Conocer qué metas se cumplieron, cuáles no y por qué.
Eso no es confrontación. Es democracia.
La democracia necesita mayorías para gobernar, pero también minorías que pregunten; la oposición debe ser un contrapeso que cuestione lo que no funciona, proponga alternativas y también reconozca los resultados.
Escuchar esas voces no es una concesión, quien ejerce el poder debe estar dispuesto a escuchar incluso las preguntas incómodas. Ningún gobierno debería rendirse cuentas a sí mismo.
Además, pronto discutiremos el presupuesto para 2027. ¿Cómo decidir cuánto dinero destinaremos nuevamente a seguridad, salud, educación o movilidad si antes no preguntamos qué resultados produjo el dinero que ya se gastó?
Primero se informa. Después se pregunta. Luego se decide.
Una buena glosa no se mide por cuántas preguntas hacemos los diputados, sino por cuántas respuestas obtiene la sociedad.
Las familias mexiquenses no necesitan aplausos ni pleitos entre partidos, necesitan resultados.
Nosotros tenemos la obligación de preguntar, quien gobierna, la obligación de responder.